Consejos al viajero

El mundo se ha quedado pequeño. Los progresos en las comunicaciones han hecho que estemos en contacto permanente y en tiempo real con todo lo que acontece. Los transportes nos permiten  traslados tan rápidos, que desde el punto de vista sanitario, hacen que viajeros infectados en un país, puedan llegar a otro sin presentar síntomas de la enfermedad. Hoy día, ningún punto de la tierra dista de otro más de 36 horas de viaje, período este de tiempo inferior al período de incubación de la mayoría de las enfermedades infecciosas.

Las ofertas turísticas a zonas tropicales son cada vez más frecuentes. Los riesgos de adquirir una enfermedad varían según la zona a visitar, la época del año y las características del viaje. No es lo mismo viajar como un trotamundos en viaje de mochila y aventura que ir en viaje de negocios o permanecer en el lugar de destino un tiempo prolongado como cooperantes y expatriados.

Antes de iniciar un viaje se debe visitar al médico de cabecera para recibir información de los posibles riesgos de la zona de destino. Si se padece alguna enfermedad o se necesita medicación permanente se debe saber si existen los medicamentos o similares en el país de destino y las posibles coberturas de los seguros médicos.

En los viajes, son los niños y ancianos los que más precauciones han de tener, los riesgos de insolaciones y deshidrataciones son mayores en estas edades.

Se deberá elegir calzado y vestuario adecuado, ya que por ejemplo una elevada temperatura y grado de humedad, provocan una sudoración excesiva y deshidratación. Esto se puede solucionar con una ingestión abundante de líquidos con alto contenido en sales minerales o zumos.

Las personas con problemas alérgicos deberán tener en cuenta la época estacional del país de destino, para evitar crisis durante el viaje.

Es aconsejable llevar consigo un pequeño botiquín básico (que detallamos más adelante). No obstante, el médico de cabecera aconsejará en cada caso lo que se debe llevar, según el destino de viaje.